No se puede normalizar la violencia ejercida en manos de un padre contra un menor bajo el argumento de que "lo sacó de quicio" o que "lo colapsó". Hacerlo da pie al uso del mismo argumento en el caso de acciones de violencia intrafamiliar entre adultos. Por ejemplo, podríamos decir que un hombre le pega ocasionalmente a su esposa cuando un comportamiento o actitud de ella lo conduce a "perder los estribos".
En primer lugar, el golpe no resuelve nada. A lo más sirve como "descarga". En segundo lugar, es un intento por transferir la responsabilidad de un acto violento propio al tercero afectado, desplazando así el [[Locus de control|locus de control]] afuera e intercambiando los roles de víctima y victimario.
Además, un comportamiento irracional no se puede usar para controlar una situación que se ha salido de control. La tarea principal en una situación así sería precisamente asegurarse de retomar el control para luego dedicarse a resolver lo que haya que resolver.
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