El objetivo final de un proceso de aprendizaje (entendido como una secuencia de lecciones) debería ser que el aprendiz alcance los tres niveles más altos de la Taxonomía de Bloom, i.e., analizar, evaluar y crear. Esta propuesta se enmarca en el contexto de la promoción del desarrollo del pensamiento de orden superior, en desmedro del enfoque memorístico clásico. Sin embargo, nuestros estudiantes no van a alcanzar estos niveles mágicamente y sin la guía experta del profesor. Algunas dificultades que he identificado a lo largo de mis años como profesional de la educación: 1. En la práctica no todos los docentes cuentan con las competencias necesarias para diseñar una experiencia de aprendizaje que permita al estudiante alcanzar este nivel. 2. El número de estudiantes por sala (a pesar de que cierta evidencia da cuenta de lo contrario) puede hacer virtualmente imposible conseguir que todos los estudiantes alcancen un cierto nivel de "crear", especialmente en un aula inclusiva. 3. La gran extensión del currículo produce que algunos profesores terminemos priorizando la cobertura curricular (cantidad de OA desarrollados) más que la profundidad con que se aborda cada uno. 4. Conducir a los estudiantes a un nivel tan alto de razonamiento requiere de la motivación de este como factor imprescindible. "Puedo llevar al caballo al agua, pero no obligarle a beber". Con adultos que voluntariamente desean aprender algo podría ser más fácil que con estudiantes que ven en la escuela una obligación impuesta sin propósito claro más que "porque así debe ser". #Rev/2602 #Tipo/Reflexión #Pendiente/Dividir