Hay registro de varios casos en que se ha propuesto reescribir los cuentos infantiles clásicos para incorporar elementos del discurso progresista como la perspectiva de género o la sustitución de personajes con características que se califican como atentatorias contra las minorías por otros que emanan de estos grupos. Creo que en lugar de reescribir las obras clásicas, en un empeño digno del ministerio de la verdad orwelliano, los impulsores de estas agendas deberían preocuparse por generar productos alternativos de igual o mayor valor de modo que las personas puedan elegirlos libremente por sobre las alternativas "discriminatorias". No parece racional cambiarle el género o el color de piel a los personajes solo para hacerlos coherente con el discurso que intenta imponerse como verdad en el presente. Si se quiere cambiar la tradición hay que ofrecer una alternativa lo suficientemente valiosa como para dejar atrás todo aquello que se considere criticable. Los cuentos clásicos son elegidos por las familias por el valor que tienen para nuestra cultura occidental y no necesariamente como una acción deliberada con el objetivo perverso de hacer perdurar los valores tradicionales de la sociedad—aunque seguro que tienen algún efecto. #Rev/2602 #Tipo/Reflexión