Podríamos decir que el mecanismo de olvido de nuestra memoria es parcial, porque **los recuerdos no se borran definitivamente, sino que pasan a un estado en el que se vuelven menos accesibles**, necesitando una señal que los active.
En otras palabras, no todos los recuerdos se mantienen en nuestra mente consciente y tampoco es deseable que así sea porque haría prácticamente imposible concentrarse en el presente.
Eso es lo que pasa, por ejemplo, cuando volvemos a leer un libro. Si ha pasado un tiempo desde que lo leímos, se nos hace difícil enumerar las ideas principales. Sin embargo, basta una hojeada para que las ideas empiecen a fluir desde nuestra memoria.
#Rev/2602 #Tipo/Reflexión