Las personas no traemos escrito nuestro ritmo circadiano de manera definitiva, sino que este se adapta según nuestros patrones de vigilia-sueño. Mientras más constantes seamos con la hora de despertar y dormir, más preciso será nuestro reloj interno. Otro factor importante a considerar es el contraste entre la luz de día y la oscuridad de la noche, de modo que se recomienda salir a la luz del sol tan pronto como nos despertemos por la mañana, para enseñarle a nuestro cuerpo cuándo debe estar despierto. En términos generales, no se puede afirmar que existan aves mañaneras y aves nocturnas en el caso de los humanos. La mayoría de nosotros se ubica en un punto del continuo entre ambos extremos. #Rev/2601