La inexistencia del libre albedrío tiene una consecuencia fundamental: hace que toda forma de recompensa y castigo pierda sentido como retribución o consecuencia de nuestro actuar.
El mérito (como "merecer algo") no existe. A pesar de que el castigo pueda promover o extinguir la repetición futura de una conducta, nadie lo "merece" porque su actuar está determinado por causas que escapan de nuestro control o voluntad. No llegamos a ser lo que somos sino por una larga cadena de sucesos, causa y efecto. %% [[Sapolsky2023]]:5,17,402 %%
#Rev/2602 #Tipo/Apunte