Imaginemos que la felicidad se trata de conseguir marcar todos los elementos de una lista de chequeo. Uno se encuentra constantemente trabajando por avanzar con la lista. El problema es que a medida que vamos completando algunas de las acciones, van apareciendo otras nuevas al final. Y peor aún, días después de que creemos haberlas completado todas, volvemos a mirar la lista y ¡tiene nuevos elementos! Si recurrimos a la matemática, este problema se puede entender de dos formas similares pero esencialmente distintas. La primera consiste en considerar que la distancia hasta la meta es un continuo análogo al de los números reales en la recta numérica. Si uno se centra en recorrer los números "uno por uno", no tarda mucho en darse cuenta de que la misión es imposible. No importa si nos encontraos en el 7 y queremos llegar al 8, porque entre ambos números hay una cantidad infinita de pasos. La segunda consiste en considerar que la aparente cercanía de la meta es una ilusión porque, bajo nuestro modo inconformista de ver las cosas, nuestro objetivo está en realidad ubicado en el infinito. Podemos dar cien, dos mil, un millón de pasos, pero tan pronto como volvemos a mirar notamos que la meta sigue a la misma distancia. Es uno de los problemas con el infinito: no lo podemos alcanzar realmente. ## TLDR Según Ralph Waldo Emerson, filósofo americano, "siempre estamos preparándonos para vivir, pero nunca vivimos realmente". %% [[Csikszentmilhayi1990]]:39 %% ## Relacionado - [[La trampa de la comparación (y cómo superarla)]] - [[El proceso importa más que el resultado]] #Rev/2602 #Tipo/Reflexión