Si la desigualdad no producida por el mérito personal es contraria a la ética, entonces la desigualdad producida por aquellos beneficios asignados por la autoridad central también lo es. Estos beneficios que buscan compensar la desigualdad de manera arbitraria serían tan injustos como los talentos que la naturaleza le confiere a ciertas personas y no a otras. Sin embargo, en realidad estos beneficios compensatorios serían mucho más injustos que los obtenidos por una persona talentosa, pues esta última (supóngase un futbolista), a pesar de sus talentos, tuvo que jugar bajo las mismas reglas que el resto de las personas. %% [[Kaiser2024]]:29-30 %% > Como decía Magdalena Merbilhaá, los privilegios los concede el Estado. Ser hijo de un duque y recibir el título y la riqueza del Estado es un privilegio. #Rev/2602 #Tipo/Apunte