Cuando uno copia ideas de otro autor y no añade una referencia bibliográfica, comete plagio. La referencia es una manera de reconocer frente al lector que la idea que le estamos presentando no es propia, sino que fue extraída de una cierta fuente.
A partir de esta afirmación, me preguntaba: ¿Dónde está la delgada línea que separa el reconocimiento del plagio autoasumido (digo autoasumido porque uno mismo está señalando de donde lo copió)?
Al volver a leer Antinet Zettelkasten (Scott P. Scheper), me di cuenta de que en más de una ocasión y en una misma página invoca hasta cinco veces a una misma fuente, lo que me da a entender que en realidad no hizo más que acomodar las ideas del otro autor para sus propios fines y comentarlas sin aportar nada nuevo.
Con la finalidad de aclarar mi punto, propongo una versión más exagerada. Imaginemos que no solo parafraseo muchos fragmentos de una cierta fuente, sino que copio textual cada página de la fuente, una por una, pero añadiendo la referencia a pie de página. Lo que escribí, ¿es de mi autoría o del tercero?
Entiendo que la *desactivación del plagio* mediante la referencia supone que el citante comenta, parafrasea interpreta o contraargumenta la cita. Por lo tanto, a pesar de las referencias, en este caso de laboratorio, habría plagio.
Por otro lado, imagino que una excepción admisible sería hacer esto como parte de una crítica. En ese caso, no importaría si se cita todo el contenido, porque en cada fragmento importante se estaría haciendo un análisis pormenorizado, una interpretación o un comentario.
#Rev/2602 #Tipo/Reflexión