Intentar eliminar la ansiedad o cualquier otro tipo de sensación negativa similar resulta contraproducente. **Mientras más intentamos dejar de pensar en ella o prestarle atención, más presente se vuelve**. Es como intentar dejar de pensar en un elefante rosado deliberadamente. Con el solo hecho de tener presente el objeto al que debemos dejar de atender, lo estamos atendiendo. La clave está en cambiar el enfoque. **En lugar de dirigir nuestros esfuerzos hacia la erradicación de la sensación, nos disponemos a notar y aceptarla como un elemento del paisaje** reconociendo que no va a desaparecer solo porque así lo queramos. Las sensaciones están ahí, no tenemos la capacidad para deshacernos de ellas, pero si dejamos de combatirlas y las observamos sin juicios, podemos reducir su intensidad y evitar que se traduzcan en un problema real. Esta aproximación basada en los principios del mindfulness no se trata de callar la mente, sino de notar los pensamientos, reconocer que están ahí y seguir adelante a pesar de ellos. Su enfoque me recuerda a las trampas de dedos chinas. Una vez que el dispositivo ha capturado tus dedos, la mejor opción para sacarlos consiste en apartarlos lentamente (incluso acercándolos un poco primero). Mientras más fuerte tiras, más se apretan. #Rev/2602 #Tipo/Apunte