La taxonomía de Bloom propone una secuencia de seis niveles de pensamiento en orden creciente de dificultad: Recordar, Comprender, Aplicar, Analizar, Evaluar y Crear. Aunque parece de sentido común que las experiencias de aprendizaje debieran diseñarse considerando esta secuencia, de modo que el aprendiz se vaya enfrentando a actividades de un nivel cada vez más alto, la verdad es que no tiene por qué ser así. La idea es que si comenzamos directamente trabajando en un nivel más alto de lo que creeríamos razonable, a la vez que desarrollamos las competencias propias de ese nivel, estaremos desarrollando aquellas otras que pertenecen a los niveles más bajos, simplemente porque nos veremos obligados a trabajarlas como parte del proceso. ## Ejemplo Si el objetivo de aprendizaje es "Aplicar el método gráfico para resolver sistemas de dos ecuaciones y dos incógnitas", el aprendiz deberá desarrollar también una serie de pasos previos para poder llegar al estado deseado (e.g., "Reconocer el concepto de solución de un sistema de ecuaciones como el punto de intersección de dos rectas", "Comparar sistemas de ecuaciones según la cantidad de soluciones", "Simplificar expresiones algebraicas en el contexto de la resolución de ecuaciones", "Determinar el valor de una variable en un sistema de ecuaciones a través de operaciones algebraicas básicas", etc.). ## TLDR Cuando alcanzamos cierto grado de dominio de las competencias asociadas a un nivel (por ejemplo, el nivel 4), también hemos alcanzado dominio sobre gran parte de las competencias asociadas a todos los niveles inferiores (en este caso, los niveles 1, 2 y 3). > [!warning] Precaución > Sé que en algún libro (probablemente en el de Carla Föerster) leí que esto no era necesariamente así, pero debo verificarlo y repensarlo. #Rev/2602 #Tipo/Reflexión