Según Roger Bartra, las teorías neurocientíficas tienden a resolver el problema del libre albedrío en base a alguna variante del determinismo, con lo que terminan por negar su existencia y por calificarlo como una ilusión. Bajo esta lógica, **el cerebro, con su compleja red de conexiones y procesos bioquímicos, sería la causa última de todo lo que pensamos, sentimos y hacemos**. Nótese que para él, la conciencia no es simplemente un producto del cerebro aislado (no es una ilusión), sino que emerge de la interacción entre el organismo biológico y el mundo exterior, incluyendo la cultura, el lenguaje y las relaciones sociales —el exocerebro.
Según Sam Harris, el argumento es que nuestros pensamientos e intenciones emergen de una base de la que no somos conscientes y sobre la cual no tenemos control porque ocurre antes de la consciencia. La sensación de "decidir" o "elegir" surge después de que la actividad cerebral inconsciente ya ha puesto en marcha el proceso. Los pensamientos emergen de nuestro cerebro como desde la nada, cuando en realidad hay una secuencia de pasos previos de los que no somos conscientes. Todo tiene una causa.
#Rev/2602 #Tipo/Reflexión