En cuanto al aspecto cognitivo (específicamente en lo relacionado con la función ejecutiva), inicialmente se creía que los sujetos autistas padecían de una PFC hipoactiva, sin embargo, estudios recientes dan cuenta de una hiperactivación. En relación con el aspecto emocional, la hipótesis dominante propone que hay una hipoactivación de la amígdala, lo que explicaría las dificultades para interpretar el estado mental de terceros. Sin embargo, se cree que una amígdala hiperactiva (producto de una inhibición amigdalar disminuida) también podría producir este efecto. La [[Teoría del mundo intenso|teoría del mundo intenso]] se decanta por la hiperfuncionalidad tanto a nivel cortical como amigdalar para explicar, respectivamente, las dificultades para interpretar el entorno y para interactuar socialmente. - **Dificultades para interpretar el entorno**: Los microcircuitos neocorticales del cerebro autista trabajarían de manera autónoma e hiperfuncional, lo que podría causar una percepción exagerada de algunos fragmentos del mundo sensorial que deberían ser procesados holísticamente, lo que conduciría a un hiperenfoque y una atención persistente sobre dichos fragmentos. En consecuencia, la persona autista se quedaría con una percepción fragmentada y amplificada de ciertos pedacitos del mundo. - **Dificultades en la interacción social**: Desde la perspectiva de la hiperfuncionalidad amigdalar, las dificultades sociales de la persona autista podrían explicarse no por un déficit en la capacidad para procesar las señales socioemocionales sino por un subconjunto de señales que son excesivamente intensas, que se atienden compulsivamente y que se recuerdan con una intensidad y claridad excesivas. %% [Markram.Markram2010]] %% #Rev/2602 #Tipo/Apunte