Hay quienes han postulado que la radiación no ionizante de baja frecuencia (líneas eléctricas o electrodomésticos) y de alta frecuencia (celulares y redes inalámbricas) podría ser un factor de riesgo para el funcionamiento neurológico. Sin embargo, **a la fecha esta relación no ha sido demostrada**. %% [[Hallowell.Ratey2021]]:28 %% Por un lado, [Pall (2016)](https://doi.org/10.1016/j.jchemneu.2015.08.001) sugiere que **hay evidencia suficiente para afirmar que los campos electromagnéticos en el espectro de las microondas tienen la capacidad para inducir efectos neuropsiquiátricos como la depresión**. Su afirmación se basa en la demostración de que la exposición a EMF de microondas activa los Canales de Calcio Controlados por Voltaje (VGCC) lo que produciría un exceso de calcio intracelular y estrés oxidativo. Por otro lado, [Terzi et al. (2016)](https://doi.org/10.1016/j.jchemneu.2016.04.003) sugieren que, a pesar de que la exposición a EMF se ha relacionado con la enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Huntington y síntomas tan inespecíficos como dolor de cabeza, **no hay evidencia suficiente que permita afirmar que la EMF no termal produzca algún daño a nivel neurológico**, ya sea por estrés oxidativo, alteración de la BHE o activación de los canales de calcio. En particular, [Stam (2010)](https://doi.org/10.1016/j.brainresrev.2010.06.001) afirma que el estado del arte **no permite establecer ninguna conclusión sobre los cambios de permeabilidad de la BHE producidos por EMF de baja frecuencia** (que no produce calentamiento de los tejidos). En términos generales, la literatura tiende a concluir que, el efecto de la exposición a la radiación no ionizante, es decir, a campos electromagnéticos de muy baja frecuencia (entre 3 Hz y 3 kHz, como los generados por la electricidad) y de radiofrecuencia (entre 30 kHz y 300 GHz, como los utilizados en comunicaciones), depende de si se produce o no calentamiento medible de los tejidos. #Rev/2602 #Tipo/Apunte